Breve historia del pan tajado

Pan tajado, pan de molde, pan para sánduches, blanco, integral, con granos… todos, absolutamente todos, hemos probado este pan en algún momento de nuestras vidas pero pocos nos hemos cuestionado acerca de sus orígenes . En esta breve historia del pan tajado conocerás un poco sobre este acompañante infaltable en las mesas de las familias colombianas.

Breve historia del pan tajado


Orígenes

En el año 1880, en Davenport, Iowa (EEUU), nació Otto Rohwedder. Hijo de alemanes, desde muy pequeño mostró una gran creatividad y actitud emprendedora. A sus 25 años ya era dueño de tres joyerías y había inventado algunas maquinas que llegó a patentar.

Basado en su propia experiencia y en las quejas de amas de casa a la hora de cortar el pan -que además se endurecía rápidamente- empezó a idear una máquina que facilitara esta labor y ayudara a preservar el pan por un poco más de tiempo, para lo que publicó en varios periódicos una corta encuesta acerca del grosor de una rebanada de pan ideal. Para su sorpresa, miles de personas respondieron, lo que avivó su deseo de desarrollar dicha máquina.

Un visionario persistente

Rohwedder, vendió sus joyerías y empezó a crear el primer prototipo. Sin embargo, alrededor de 1916 su taller se incendió, perdiendo todo el trabajo adelantado luego de largas jornadas.

Pese al trágico accidente, 10 años más tarde, en 1927, Otto creó una nueva y mejorada versión de la máquina cortadora de pan, que además lo empacaba en un papel encerado, manteniéndolo así, fresco por más tiempo.

Al principio, nadie estuvo interesado en este invento de gran volumen, aún cuando éste cortaba miles de rodajas de pan por hora, las mantenía unidas y facilitaba su empacado.

Meses después de varios rechazos, ya en 1928, el panadero Marion Bench, amigo de Rohwedder, puso a prueba la máquina en Baking Company Chillicothe (Missouri), vendiendo por fin la primera rebanada de pan de molde el 7 de julio de ese año.

Éxito rotundo (hasta nuestros días)

Para 1933, la máquina de Otto estaba presente en cada panadería de Estados Unidos, logrando que el pan tajado alcanzara un 80% del pan producido ese año.

Este éxito no sólo promovió la investigación de nuevos y mejores métodos de conservación del pan , sino que sus ventajas y beneficios se extendieron a otras industrias de alimentos como las mantequillas y mermeladas , compañeros habituales hasta nuestros días de cada rebanada para mejorar su sabor y variar su presentación.

Después de leer esta breve historia del pan tajado no nos queda más que agradecer a este señor por su ingenio, creatividad y resiliencia; por dejarnos un alimento que todavía nos sigue facilitando la vida y siempre estará presente en nuestras despensas.

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